Cuando las etiquetas reemplazan a los argumentos
<p>La discusión en torno a Israel y Palestina también atraviesa las universidades, donde el conflicto político puede convertirse en una disputa sobre qué voces tienen derecho a ser escuchadas. En una actividad realizada en la Universidad de Costa Rica, la incorporación de una perspectiva sionista generó cuestionamientos, llamados al boicot y acusaciones contra quienes participaron del encuentro. El episodio plantea una cuestión más amplia: ¿qué ocurre cuando una posición política es descalificada antes de que sus argumentos sean escuchados? La utilización de etiquetas como “fascismo sionista” puede desplazar la discusión de las ideas hacia la descalificación de las personas. A esto se sumó la aparición de panfletos que asociaban la Estrella de David con la esvástica, una representación que carga con una fuerte connotación histórica y que puede trasladar una crítica al Estado de Israel hacia una identificación negativa con los judíos. El debate sobre Gaza, Israel y el pueblo palestino admite posiciones profundamente enfrentadas. Pero una universidad, precisamente por su naturaleza, debería ser un espacio donde esas diferencias puedan expresarse, confrontarse con argumentos y ser sometidas a discusión. La defensa de una causa no requiere necesariamente silenciar a quien piensa diferente. Cuando el debate es reemplazado por el boicot, …</p>
La discusión en torno a Israel y Palestina también atraviesa las universidades, donde el conflicto político puede convertirse en una disputa sobre qué voces tienen derecho a ser escuchadas. En una actividad realizada en la Universidad de Costa Rica, la incorporación de una perspectiva sionista generó cuestionamientos, llamados al boicot y acusaciones contra quienes participaron del encuentro.
El episodio plantea una cuestión más amplia: ¿qué ocurre cuando una posición política es descalificada antes de que sus argumentos sean escuchados? La utilización de etiquetas como “fascismo sionista” puede desplazar la discusión de las ideas hacia la descalificación de las personas. A esto se sumó la aparición de panfletos que asociaban la Estrella de David con la esvástica, una representación que carga con una fuerte connotación histórica y que puede trasladar una crítica al Estado de Israel hacia una identificación negativa con los judíos.
El debate sobre Gaza, Israel y el pueblo palestino admite posiciones profundamente enfrentadas. Pero una universidad, precisamente por su naturaleza, debería ser un espacio donde esas diferencias puedan expresarse, confrontarse con argumentos y ser sometidas a discusión. La defensa de una causa no requiere necesariamente silenciar a quien piensa diferente.
Cuando el debate es reemplazado por el boicot, la etiqueta o la cancelación, la discusión deja de centrarse en qué se dice y comienza a centrarse en quién tiene permitido decirlo. Y esa discusión excede a Israel y Palestina: alcanza directamente al papel que las universidades y los espacios públicos deben cumplir frente al disenso.